
Durante estos días, la Escuela Especial Claret se transformó en un espacio de oración y compromiso, recordando que, como nos enseñó San Antonio María Claret, debemos ser «flechas encendidas» que lleven el Evangelio a todas partes.
Iniciamos nuestra jornada con un emotivo Acto Cívico , donde estudiantes del nivel laboral 3 B recrearon la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén. Con ramos en alto y cantos de alegría, recordamos que seguir a Cristo significa reconocerlo como nuestro único Rey. La representación nos invitó a reflexionar sobre cómo recibimos al Señor en nuestras propias vidas: ¿Estamos listos para abrirle las puertas de nuestro corazón?.
Como Claretianos, sabemos que la fe sin obras está muerta. Por ello, el segundo día estuvo marcado por la solidaridad. Nuestra comunidad respondió con generosidad a la Colecta de Cuaresma, un gesto concreto para ayudar a los más necesitados. Cada moneda y cada aporte fue una forma de practicar la «caridad ardiente» que San Antonio María tanto promovía, entendiendo que el sacrificio personal es el mejor camino para preparar el espíritu.
En el tercer día, el ambiente se tornó más íntimo y reflexivo. el nivel laboral y básico se reunió para celebrar la Cena de Pan y Vino. Donde se compartió el alimento en un clima de respeto y hermandad, emulando la Última Cena de Jesús con sus apóstoles. Fue un momento propicio para el perdón, el diálogo y el agradecimiento por el don de la Eucaristía, fuente y culmen de nuestra vida cristiana.
Para finalizar nuestra semana de reflexión, nos detuvimos frente al símbolo máximo del amor de Dios: La Cruz. A través de una actividad artística y espiritual, los estudiantes participaron pintando o decorando la cruz, transformando un signo de dolor en uno de victoria y vida. Al poner color, reafirmamos nuestro compromiso de ser «otros Claret» en el mundo actual, llevando luz donde hay oscuridad y esperanza donde hay tristeza.
«Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa.»
San Antonio María Claret
Agradecemos a todos los docentes, asistentes de la educación, padres y, especialmente, a nuestros alumnos, por hacer de esta Semana Santa un verdadero testimonio de fe viva.
¡Que tengan todos un bendecido encuentro con Cristo Resucitado!